De un soplo arrebataste la angustia,
la espera inquietante se ilumino con un brillo sutil,
mas la inmóvil palabra que pronunciaste
quito de mi las ansias que esperabas…
Borde el telaje que construiste aquella noche,
con los tersos hilos de mi juventud vestiste de gala
los instintos, aquellos que torpes
desfilaron sobre mi...
Con un encanto llene mis ojos de tus sonrisas antiguas,
una y otra vez te volvía a repetir, sonabas como tal melodía
que despertaba mis amaneceres,
y aun lloviera la víspera jamás despeje la duda que te volviera
yo a encontrar…
Y sigue la risa inquietante, la angustia,
la espera,
y la inmóvil palabra
que nunca quise escuchar,
nunca de tus labios,
menos sin el sonido de la melodía
que con aquel encanto y
brillo sutil en un amanecer entre
tus sonrisas antiguas me puse a recordar…
Kama.
Ps. Te atraera como cual iman a mis dichas te sumaran, sin importar los años que tardes el cafe de las mañanas nos podemos aun tomar...